jueves, 10 de diciembre de 2009

Un año más sin el tirano...

Hace exactamente 3 años, un día domingo como cualquier otro, echado en el sillón de mi mamá viendo tele. En eso el Bamby, que en paz descanse, se rascaba efusivamente hasta que para y comienza a aullar. Ahí es cuando mi hermana baja por las escaleras, palida.
"Murío Pinochet", creo que murmulla.

Yo solo atine a reírme, pensando que era broma. Cambio la tele, inclusive en CNN aparece que se murió el decrepito viejo. Por un momento todo se paraliza. Por mi mente se cruzan imágenes, cuando el viejo asesino cae preso en Inglaterra visitando a su patas negras ( Tatcher), cuando vuelve y el desgraciado se para, hasta hoy creo que quería hacer un "pato yañez". O cuando asume de senador vitalicio y Seguel prácticamente corrió a besuquearle la mano, y tantos etcéteras...

Me paro, me pongo las tillas, y corro a la esquina mas cercana. Nada ni nadie en la calle, silencio. Viene una micro, de esas amarillas que ya no están. Extasiado el chófer me grita "suba compañero". Subo, gritamos, toca su bocina, comienza la alegría.
El compañero chofer me deja cerca de plaza italia, debe seguir su recorrido, ya no importa que sea el mismo que no me paraba cuando andaba de pigüino, que no me diera boletos, que me dijera chuchetas. Era un compañero y eso lo enaltecía.
Plaza Italia. Por un momento pienso que Chile gano el mundial, pero no, es algo mayor, murió el que pinto de gris la vida de nuestros papis, mamis y abuelitos. El que destrozo sueños y espaldas. El que nos tiro por el abismo.

Saltos, fiesta, copete. Parece que se hace realidad la campaña del NO, no la viví en directo aunque la escuche completa en el vientre de mi mamá. La alegría llego. El copete abunda, igual que los abrazos. En cada abrazo puedo adivinar en los brillos de los ojos que el hombre nuevo, el hombre socialista dormía plácidamente en un rincón del alma de todos los presentes. Con cada salto estamos mas seguros de asaltar el cielo.

Cuando paro de tomar, saltar, abrazar y de creer que estamos a un paso de un nuevo Chile, me siento mal, pero no como si me sintiera a punto de güitriar. No, me siento mal del alma. Comprendo que se fue sin pagar, la traición le salio gratis. Justo en el día de los derechos humanos el más sanguinario represor de las dictaduras tercermundistas de América se fue haciéndose pasar por loco para no enfrentar a la "justicia".

Lunes, en mi casa. Por la tele muestran como se ponen de acuerdo que hacer con el fiambre, dicen que era el cumpleaños de la vieja Lucia (wuaja!).
Finalmente deciden quemarlo o cremarlo, creo. Antes, eso sí lo iban a mostrar. Funeral de Estado querían los barsas. El nieto del último gran general de Chile le escupe a Pinochet en la cara, lastima que estaba muerto con un vidrio de por medio. Unos obreros al frente de la escuela militar conocen la furia del fascismo representado por una gorda multiteñida, debe ser una raza completa de Pattys Maldonados, que se la va hacer.

Cuando el viejo culiao ya estaba frío se lo llevan en helicoptero, por extraño que paresca los conscriptos encargados de la maniobra creen que llevan televisores. Al llegar cerca del mar le ponen un riel y lo lanzan al mar.

viernes, 11 de septiembre de 2009

martes, 14 de julio de 2009

Drogadictos, nazis y condena de Martin Luther King

La inquietante historia de Coca-Cola

Mark Thomas
Nation Books/Alternet

LA FÁBRICA DE LA FELICIDAD

“El lado Coca-Cola de la vida”
“Dentro de la fábrica de la felicidad,” ‘documental de The Coca-Cola Company
La mañana es jovialmente fría, un hermoso día sureño de invierno en Atlante; el sol no influye en nada en la temperatura pero brilla en el claro cielo azul. Unos pocos policías rondan por Pemberton Park en el centro de la ciudad, con sus chaquetas con cremallera cerrada y con gorros con orejeras que cuelgan por los lados de sus cabezas, reduciéndolos amablemente de representantes de la autoridad a parodias de Elmer Gruñón. Toman café, sonríen y saludan cuando paso. Es la entrada al Mundo de Coca-Cola y en algún sitio hay discretos altavoces tocando el más memorable jingle publicitario de Coke: “Quisiera comprar una Coke al mundo.” Lo que podría explicar las orejeras…
Prefiero pensar que la compañía toca esa canción como himno de gracias a la Autoridad de Desarrollo de Atlanta que le dio 5,4 millones de dólares para contribuir al hermoseamiento del parque y a la plaza de ingreso, o al Concejo de la Ciudad que redujo 1,5 millones de dólares del impuesto a las ventas de la compañía, o ciertamente el impuesto a la propiedad de 2 millones de dólares que Coca-Cola no tuvo que pagar por decisión de las autoridades municipales. Coke podrá valer miles de millones de dólares pero no es reacia a estirar la mano para recibir un poco de moneda, especialmente si esa moneda tiene seis ceros al final.
En el sitio de honor en Pemberton Park, subvencionado por el Estado, hay una estatua de bronce de casi dos metros de alto del homónimo del área, el padre fundador de Coca-Cola, el farmacéutico John Pemberton. Oficialmente, creó la bebida en 1886 y la vendió desde la farmacia Jacobs; ahora, más de 120 años después, su noble imagen enfrenta el parque, con una mano sobre una pequeña mesa victoriana. En su otra mano levanta un vaso de Coca-Cola, en parte en celebración, en parte inspeccionándolo, con su cara impasible examinando la bebida y ofreciéndola al mundo. Es la imagen de un pionero, de un héroe científico y de un benefactor a la humanidad. A Sir Alexander Fleming le hubiera gustado tener una estatua semejante, y descubrió la penicilina. La estatua representa a Pemberton más delgado que en las fotos que he visto de su persona, donde se ve un poquito regordete. Al parecer no es la única discrepancia con los hechos. Según Mark Pendergrast, uno de los autores más respetados sobre la compañía, John Pemberton volvió de la guerra civil de EE.UU. convertido en un adicto a la morfina. De modo que el fundador de Coca-Cola fue un yonki, aunque para ser justos, ¿quién erigiría una estatua de un drogui gordo frente a una atracción turística familiar – con la excepción de la casa de Elvis Presley?
De modo que por el bien de la imagen corporativa, el gordo Pemberton pierde unos kilos y se desintoxica. Y en el interior sigue el revisionismo histórico: extrañamente, no hay ninguna mención de uno de los ingredientes originales de la bebida: cocaína, que a posteriori no parece ser su mayor pecado, ya que hubo otras bebidas a fines del Siglo XIX que contenían diferentes cantidades de la exportación más famosa de Colombia. Reconocidamente, es un hecho ligeramente confuso: un instante quieres enseñarle al mundo a cantar, al siguiente quieres enseñarle a hablar verdaderamente rápido y a frotarse las encías con el dedo índice.
Son los ‘hechos confusos’ que al parecer la Compañía trata de ocultar por un deseo casi patológico. Son desviaciones de la narrativa de la Compañía, arenilla en la grasa de las Relaciones Públicas. Y a Coca-Cola no le gusta que haya arenilla en la grasa.
El control de imágenes del Mundo de Coca-Cola se extiende incluso a su selección de vecinos. Directamente al lado está el Acuario Georgia: En 2002 Coke entregó 3,6 hectáreas para el acuario. En 2006, Coke separó 1 hectárea para un museo de derechos civiles – una atracción que celebrara Atlanta como cuna del movimiento, con planes de albergar unas 7.000 páginas de escritos del doctor Martin Luther King Jr. Por lo tanto la historia corporativa y la de los derechos civiles se entrelazan en un solo sitio en el centro de la ciudad, para que podamos recordar la lucha por la dignidad humana y visitar los peces.
Los nuevos vecinos podrán o no exhibir detalles del último discurso del doctor King. Hecho el día antes de ser asesinado. En él llamó a los afro-estadounidenses a retirar su apoyo económico a compañías si ‘no han sido justas en sus políticas de contratación,’ es decir, si han favorecido a trabajadores blancos por sobre los trabajadores negros. Una de las compañías que debían ser boicoteadas era Coca-Cola. Las palabras exactas del doctor King fueron: ‘os pedimos esta noche, que vayáis y digáis a vuestros vecinos que no compren Coca-Cola en Memphis.’
De la misma manera puede o no que haya mención de la demanda judicial presentada contra la compañía por cientos de empleados de Coke, acusándola de discriminación contra trabajadores negros en la remuneración y los ascensos. La Compañía no admitió esas acusaciones, pero en noviembre de 2000 anunció que pagaría 192,5 millones de dólares para dirimir el caso. Si uno mide el racismo en dólares, representa un montón de racismo.
Otra pequeña historia que no es del gusto de la Compañía tiene que ver con los Juegos Olímpicos. La relación de Coca-Cola con los Juegos Olímpicos comenzó en 1928. Pero Coke minimiza su patrocinio de la Olimpíada de 1936, la Olimpíada de Berlín, en la cual un cierto pintor y decorador psicópata lanzó una ofensiva de relaciones públicas para promover su Estado nazi. A The Coca-Cola Company le gusta mencionar que uno de los miembros del equipo de remo estadounidense en la Olimpíada de 1936 posteriormente llegó a ser su presidente. También se enorgullece al mencionar que el corredor Jesse Owens hizo publicidad para Coke – aunque fue años después de ganar cuatro medallas de oro en Berlín, con lo que afectó en algo las teorías de la raza superior de su anfitrión. La Compañía prefiere colocarse junto a los que son vistos como ‘luchando’ contra los nazis o promoviendo el ‘ideal olímpico’, en lugar de mostrarse como patrocinadores de una plataforma olímpica para Hitler. Y, francamente, ¿quién no lo preferiría?
Pero la Compañía tiene unos pocos ítems nazis más en su desván. Por ejemplo, Max Keith, el director gerente de Coca-Cola GmbH, embotellador de Coke en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Al avanzar la guerra, se acabó el suministro de ingredientes para hacer Coca-Cola, modo que Max inventó una nueva bebida para aliviar la sed alemana. La llamó Fanta. Y tenemos un eslogan para un anuncio: ‘Una Fanta, un Reich ¿Juegas?’
Los historiadores de la Compañía señalan que Max Keith nunca se unió al Partido Nazi, pero exhibió a Coca-Cola GmbH en una exposición organizada para abrazar el concepto del trabajador alemán bajo el Führer. En otro caso, Max Keith decoró su stand de Coca-Cola con banderas nazis. Esto fue confirmado por The Coca-Cola Company que dijo: ‘[Max] Keith en una convención de embotelladores exhibió esvásticas y terminó con un saludo a Hitler. Esto no hubiera estado fuera de lugar en EE.UU. al revés y el podio hubiera tenido una bandera estadounidense y los actos comenzarían o terminarían con el Juramento de Lealtad.’ Dejo que juzguéis por vuestra propia cuenta.
Lo que sé es que los archivos de The Coca-Cola Company tienen fotos del stand en la exposición ‘que muestran esvásticas utilizadas como decoración’ bajo el emblema de Coca-Cola. Sólo imagino que el archivista preferiría irse al infierno que exhibir esas fotos al público.
Seguramente no me equivoco si digo que estas historias no van a aumentar las ventas de Coca-Cola, con la excepción de uno que otro cliente del Ku-Klux-Klan. Ninguno de estos hechos, sea la traviesa aguja de Pemberton, el problemático parentesco de Fanta o la condena de King, presenta la historia que Coca-Cola quisiera que conociéramos ni es la historia que quiere presentar para vender su bebida.
Para escuchar la historia de Coca-Cola cobran 15 dólares por adulto, 9 dólares por niño entre tres y doce años. Pero antes de dejarse tentar por una visita al Mundo de Coca-Cola, hay que hacerse una pregunta: ¿qué es lo que muestran? Hacen gaseosas y las anuncian en todo el mundo para venderlas; todo lo que tienen son botellas y anuncios – no pueden hacer un museo con eso, ¿verdad? Sí, pueden. Es exactamente lo que es el Mundo de Coca-Cola: Coca-Cola, anuncios de Coca-Cola y una tienda de regalos que vende artículos publicitarios de Coca-Cola.
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Mark Thomas es comediante, presentador, activista político y periodista del sur de Londres. Es mejor conocido por satíricas políticas en su The Mark Thomas Comedy Product, que ha causado inmensas controversias al denunciar crímenes políticos y corporativos. Figura en el Libro de Récords Guinness por realizar la mayor cantidad de protestas políticas en un solo día. Vive en Londres.
Del libro “Belching Out The Devil: Global Adventures with Coca-Cola” de Mark Thomas. Pasajes extraídos por acuerdo con Nation Books, miembro del Perseus Books Group. Copyright © 2009.
© 2009 Nation Books All rights reserved.
http://www.alternet.org/story/140917/

lunes, 24 de noviembre de 2008

Militares chilenos rojos en la Guerra Civil española


Por Antonio Gil / La Nación Domingo

PESO PLUMA


Fueron miles los hombres y mujeres, de todo el mundo, que hace 72 años acudieron con coraje y fervor al llamado de la causa antifascista. Lo que se sabe poco es que entre ellos hubo un puñado de chilenos valientes. Y lo que se sabe menos aún es que muchos eran marinos y militares chilenos.



FOTO_01 W:300 H:244 18 kb"Cuando pasen los años y las heridas de la guerra se hayan restañado, hablad a vuestros hijos de las Brigadas Internacionales. Decidles cómo estos hombres lo abandonaron todo y vinieron aquí y nos dijeron: estamos aquí porque la causa de España es la nuestra. Millares de ellos se quedarán en tierra española. Podéis iros con orgullo pues sois historia, sois leyenda. Sois el ejemplo heroico de la solidaridad y universalidad de la democracia. No os olvidaremos, y cuando el olivo de la paz eche de nuevo sus hojas, ¡volved!". Con estas palabras, Dolores Ibárruri, La Pasionaria, despidió a las Brigadas Internacionales en Barcelona, una mañana de noviembre de 1938. Eran miles los hombres y mujeres, de todo el mundo, que hace 72 años acudieron con coraje y fervor al llamado de la causa antifascista, para combatir contra las tropas de Franco, los italianos de Mussolini y los alemanes de Hitler. Lo que se sabe poco es que entre ellos hubo un puñado de chilenos valientes. Y lo que se sabe menos aún es que muchos eran marinos y militares chilenos. Eran otros tiempos.

Miguel Álvarez Torres fue uno de ellos. Ex oficial de la Armada chilena y simpatizante comunista, se destacó en la dramática defensa de Madrid. Otro, inolvidable, es Alfredo Franco León, capitán de artillería, quien llega a España en septiembre de 1937 y se convierte en un combatiente infatigable y un formidable organizador. También destella la figura de Alejandro González Figueroa, capitán de Ejército en Chile, quien fuera capitán de la Cuarta División de las Brigadas Internacionales. Se guarda también celosa memoria de Luis Ángel Zendolla, capitán de Aviación, natural de Valdivia y secretario de sección del Partido Socialista de Chile en esa ciudad. Hubo en las Brigadas varios ex oficiales de la Armada chilena participando como voluntarios internacionalistas en los más diversos frentes de esa horrenda guerra. Uno, del que sólo se recuerda su apellido, Córdova, logró regresar con vida tras la contienda, pese a su arrojo suicida, y se reintegró en nuestra Armada desarrollando una carrera de marino brillante, según recuerdan algunos testigos que lo vieron volver, marcado por la guerra y condecorado sólo por sus propios huevos. No tenía militancia política y sólo lo animaban sus simpatías hacia la causa democrática del bando republicano. Los archivos se los ha llevado el viento. Sólo se cuenta con el recuerdo de ex combatientes y el libro de un brigadista suizo, Gerald Gino Baumann, donde se menciona también a los chilenos Joaquín Almendros (militante PSUC), Francisco Arbos Siura (oficial), Emilio del Solar, Juan Gabelic Madrid, Gustavo Gaete (socialista y teniente del Ejército Republicano), Alejandro Gálvez, Raúl Galleguillos Molina (también socialista), Héctor y Pedro Hernández (este último caído en combate ), Gustavo y Salustino Herrera Jarpa (socialista, oficial e integrante del Estado Mayor del Ejército Popular), Bernardo Ibáñez, George Lang, Félix López Cáceres (sindicalista de la francesa CGT Confederación General del Trabajo), Francisco Marín Marín (socialista), Alberto Miranda, Ciro Rivera Videla (capitán de artillería), Eustaquio Riveros Gómez (jefe del Estado Mayor de la Brigada Internacional CXXIX), Julián Rueda Nieto (miliciano), Rubén Soto Echenique (socialista y capitán del Ejército Republicano), Benito Torrente (enfermero), Luis Uribe Castro y Ernesto Villarroel (ambos socialistas), Juan Zardolla y Jorge Campillo. También figura en la lista del suizo una única mujer chilena en las filas republicanas: Mónica Milward, quien actuara como oficial de prensa en Barcelona.

La mayoría de esta información ha sido compilada por la excelente historiadora Olga Ulianova, quien ha seguido, hasta donde le ha sido posible, el levísimo rastro de estos compatriotas nuestros, de estos militares, marinos y aviadores chilenos, muchos anónimos, que no vacilaron un instante en jugarse la vida por la causa popular en España. Y a quienes rendimos desde aquí un emocionado homenaje que vuela más allá del óxido que el tiempo y la historia acumula sobre los hechos y las cosas de los hombres. //LND

viernes, 24 de octubre de 2008

jueves, 16 de octubre de 2008

La crisis, hora decisiva de nuestra América

Ángel Guerra
La Jornada
Las crisis capitalistas no siempre derivan a una salida revolucionaria o al menos progresista. Esta es una lección que dejaron el triunfo de Mussolini en la convulsa Italia posterior a la Primera Guerra Mundial y de Hitler en la Alemania hundida por la Gran Depresión de 1929, que empujaron a gran parte de Europa a la derecha y propiciaron la derrota de la república española a manos de la reacción local envalentonada y armada por los fascismos alemán e italiano. No es propósito de este trabajo analizar las causas pero aquello pavimentó el camino a la Segunda Guerra Mundial y pudo haber tenido consecuencias más desastrosas de no ser por la aplastante derrota sufrida finalmente por la máquina de guerra nazi ante el heroísmo y talento militar desplegados por el pueblo soviético y el Ejército Rojo, que unido al esfuerzo de los demás aliados y a la resistencia antifascista cambió el curso de los acontecimientos, aunque a un costo humano incalculable. Gracias a ello, terminada la contienda el capitalismo se vio forzado a una profunda reestructuración, temeroso del empuje adquirido por la clase obrera y del prestigio alcanzado por la primera experiencia socialista de la historia y se consiguieron grandes conquistas políticas y sociales. Sin embargo, la revolución quedó pospuesta.
En cambio, en América Latina la crisis de 1929 estimuló memorables levantamientos populares y el trascendental proceso democrático y nacionalista de México en el sexenio de Lázaro Cárdenas. En 2008, sin embargo, la irrupción de la crisis capitalista ha sido precedida de grandes luchas populares del río Bravo a la Patagonia que han producido ya insólitos cambios sociales y políticos en América del sur y acciones integracionistas que se extienden al Caribe y América Central. Crece por días la conciencia antiimperialista y latinoamericanista en el fragor de una lucha social única por su extensión geográfica e inclusión de casi todos los sectores explotados, oprimidos y excluidos. Viene de largas batallas contra las políticas neoliberales que han logrado importantes rupturas en el orden oligárquico en Venezuela, Bolivia y Ecuador y llevado al gobierno a varios presidentes que cuestionan el Consenso de Washington.
A diferencia de cualquier época anterior, son minoría los gobiernos que pueden considerarse aliados incondicionales de Estados Unidos, constatable en numerosos hechos que podrían resumirse en las palabras del presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva a propósito de la crisis financiera internacional: “Se terminó una América Latina sin voz propia”. Por su parte el venezolano Hugo Chávez se ha referido en los últimos días a cuánto ha cambiado el panorama político regional desde que fuera enterrado el ALCA en Mar del Plata. La combinación de grandes luchas populares y gobiernos surgidos de ellas ha transformado, a partir del caracazo, la situación en que Cuba resistía sola un bloqueo redoblado e intensificado a extremos patológicos pero cuyo costo político puede resultarle pronto insostenible a Estados Unidos, aislado, debilitado y destrozado económica y socialmente por Bush II con sus fracasadas y costosas aventuras militares y prácticas económicas para enriquecer a un puñado de compinches.
De aquellas luchas surgieron el ALBA, Petrocaribe y Unasur y ya se alzan voces favorables a la integración donde menos se suponía. La crisis capitalista ofrece una oportunidad única y difícilmente repetible a la libertad e independencia definitiva y la integración de nuestra América aunque el imperio tratará de impedirlo con tácticas sutiles o desfachatadas pero siempre monroístas. Es la hora de estrechar filas, de poner el interés mayor nuestroamericano por sobre las diferencias y acelerar la integración de nuestras economías y proyectos nacionales sobre bases de solidaridad y cooperación como las practicadas por el ALBA. De poner de una vez en funcionamiento el Banco del Sur, indispensable para canalizar los recursos de América Latina al desarrollo armónico y equitativo regional y sentar las bases de la moneda única, sin la cual no es posible crear una verdadera unión económica latinocaribeña capaz de lidiar con éxito frente a los tiburones de las finanzas internacionales.
aguerra_123@yahoo.com.mx

El día que cambió la historia de los derechos humanos




El día que cambió la historia de los derechos humanos

Por Marcela Jiménez / La Nación
Antes de que se informara que había sido apresado, corrió fuerte el rumor de que había muerto en Inglaterra. Eso era más fácil de creer que lo que vino después: 503 días de detención en Inglaterra por orden de un tribunal español que lo juzgaba por genocidio, terrorismo y tortura. Ese día la historia cambió.




Cuando ingresé esa mañana del 16 de octubre de 1998 -junto a varios de mis colegas con quienes reporteábamos habitualmente La Moneda y los viajes del Presidente Frei- a la sala de prensa habilitada para la Cumbre Iberoamericana de Oporto, me enteré que Augusto Pinochet había sido detenido.

Eran como las 7 de la mañana en Chile. Los periodistas extranjeros nos saludaban, abrazaban y felicitaban. Nos pedían entrevistas para sus respectivos medios, para que explicáramos el impacto de ese hecho en nuestro país, que para ellos, y muy lejos de la verdad no estaban, no tenía resuelta ninguna de sus heridas.

Las primeras 48 horas me quedé en Portugal reporteando la cumbre, con Fidel Castro como estrella principal y las frenéticas gestiones de Frei y su entonces canciller José Miguel Insulza, antes que me destinaran a Londres donde estuve casi un mes.

La London Clinic por fuera no era tan grande como en las primeras imágenes, estaba casi a la vuelta de la embajada chilena y en una esquina entre ambas, varios periodistas ocupábamos una cabina telefónica para despachar, vía operadora internacional, a nuestros diarios.

Ya al cabo de unos días, las telefonistas nos reconocían la voz y nos comunicaban sin siquiera pedirnos el número. Dos, cuatro y hasta seis páginas diarias, escritas a mano en un cuaderno universitario y dictadas palabra por palabra a mi editor en Santiago, que me grababa y transcribía.

Llovió muchas veces, no hacía más de dos grados de temperatura, nos perdíamos en el metro, pocos hablábamos inglés, Londres era caro, no siempre los viáticos nos alcanzaban bien, dormíamos poco y más de una noche hacíamos guardia fuera de la clínica por si sacaban al general a escondidas. Fue una de las noticias más importantes de la década.


Artículo completo en:
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20081015/pags/20081015225519.html







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Alejandra Mujica
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